Ese dolor no vino a destruirte, vino a hacerte crecer.

EL ESPACIO DEL SER

Ese dolor no vino a destruirte, vino a hacerte crecer.

He pasado tantas veces por al valle de la oscuridad, y te puedo decir que es difícil estar ahí, y que tengo cicatrices que cuentan tantas historias que me han hecho crecer…

Así inicia una de las canciones que se han convertido en un himno de mi vida, por los muchos momentos difíciles que he atravesado. Y esto es lo que me inspira hoy a escribir esto para ti, decirte que, si yo he podido superar situaciones que pensé que era imposible, estoy segura que tú también puedes. Entiendo que quizá tú ahora no lo crees, que piensas “yo no soy fuerte, yo no soy valiente, yo no soy capaz, no voy a lograr superar esto”; de corazón comprendo tus miedos y comprendo tu sentir, porque yo pasé por ahí.

Sé lo que se siente cuando ves derrumbarse todo a tu alrededor, tal vez ese amor que se va sin que puedas detenerlo, o ese trabajo que creías seguro de repente se acabó, o si tu cuerpo enfermó; tal vez alguien que creías amigo te falló grandemente, quizá la gente te criticó u ofendió injustamente, o las personas más importantes de tu vida son quienes más parecen lastimarte; tal vez eso que tanto has pedido, lo que tanto has anhelado parece nunca llegar; o si tuviste que decir algún adiós, que te niegas a aceptar … cualquiera que sea la razón de que sufra tu corazón… probablemente estés pensando que es lo peor que te pude pasar… Sin embargo, yo te digo, esa situación que ves terrible no vino a acabar contigo, vino a despertar en ti lo que ha estado dormido, vino a sacar algo muy bueno de dentro de ti.

Créeme si te digo que esto tiene un profundo propósito de bien para tu vida. Y lo podrás descubrir una vez hayas aceptado tomar el aprendizaje de esta experiencia. Y aunque te auguro con certeza que tu vida será mejor después de haber vivido esto, con franqueza te digo que por ahora nadie puede evitarte el dolor, coraje, la tristeza, frustración o desesperación que haya en ti en estos momentos, nadie, por más que quisiéramos, podemos librarte de lo que naturalmente esto te hace sentir. Lo que sí te recomiendo: Siente tu dolor, déjalo ser, no se quedará para siempre, solo no lo ocultes, no lo niegues, más bien acéptalo, abrázalo; y permite que haga en ti su trabajo, te está puliendo, te está forjando, si lo dejas ser, sin juicios, pronto terminará. Solo entonces, te lo digo por experiencia propia, se transformará en paz, y tú te habrás transformado también, habrás crecido. Y reconocerás que eso te fortaleció, y que era necesario para que tú pasaras a un siguiente nivel en tu vida, que eso solo fue parte de tu preparación, que ahora cuentas con herramientas propias que antes no conocías… podrás agradecer el regalo que estaba envuelto en esa crisis.

Ciertamente yo aprendí que nunca sabes lo fuerte que puedes ser, hasta que ser fuerte es tu única opción; y si este es uno de esos momentos para ti, sé valiente, saca toda esa fuerza interna y atrévete a dar ese paso que tanto te cuesta, pero que cuando estés del otro lado, estarás convencido, como yo, que habrá valido toda la pena, todo el esfuerzo, incluso todo el dolor, para convertirte en una mejor versión de ti mismo y para también ser capaz de crear una mejor vida para ti. Y que después de todo, las cicatrices que queden solo serán la prueba de que tú fuiste más fuerte que aquello que trató de destruirte.

Así me ha sucedido a mí; y confío plenamente que para ti, del otro lado de este difícil proceso, hay una gran bendición!!

Con amor, Fátima Ibarrarán.

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